- Impactos Ambientales de la energía solar y eólica
     
 

 

 

 

 
Impactos Ambientales de la energía solar y eólica

Todo uso de las fuentes de energía, aún de las renovables, involucra frecuentemente efectos ambientales que deben ser identificadas siempre que sea posible. Para una correcta evaluación del impacto ambiental se debe considerar todo el ciclo de vida de cada fuente de energía, por ejemplo desde la fabricación de los materiales necesarios para el aprovechamiento energético (células fotovoltaicas, aerogeneradores, etc), su operación y hasta su desmantelamiento. A continuación describiremos el impacto ambiental que puede producir la generación de energía eólica y solar, teniendo en cuenta todo su ciclo de vida.

 

    Energía Solar  


Cuando se aprovecha la energía solar no se genera contaminación directa por sustancias de los colectores o de las células fotovoltaicas, pero los sistemas colectores contienen a menudo sustancias para la transmisión térmica que pueden producir contaminaciones si acceden al medio ambiente.
Los paneles pueden generar molestias óptico-estéticas, esto se resuelve a través de una integración a su ambiente; las reflexiones molestas disminuyen si se elimina el espejado u opacando los elementos.

 

En el caso de establecimientos grandes con aprovechamiento intensivo de la superficie, no es posible aplicar estas soluciones, excepto la disminución de las reflexiones. Por lo tanto, pueden presentarse conflictos relacionados con exigencias visuales-estéticas así como con otras potencialidades naturales relacionadas con la tierra (suelos para producción agropecuaria, protección de especies y biotopos) (siempre que no se trate de emplazamientos en zonas desérticas).

 

La sombra y la modificación del albedo generados por las grandes instalaciones pueden, según las condiciones locales, ejercer impactos tanto sobre el microclima (tasas de evaporación, movimiento del viento, temperatura) como sobre la flora y fauna.

 

Otros impactos ambientales se producen durante la fabricación de los materiales que se utilizan para los colectores y células solares. La fabricación del acero, cobre y aluminio que a menudo se utilizan como materia prima, genera problemas ambientales por emisiones, por ejemplo, de polvos y compuestos fluorados y produce no sólo gran contaminación a raíz de los desechos y efluentes que se originan, sino también una gran demanda energética, especialmente en el caso del aluminio.

 

Para las celdas solares se utilizan en parte metales raros y tóxicos (cadmio, arsénico, selenio, galio) que ya durante su procesamiento pueden conducir a problemas aunque pequeños (contaminación de las aguas residuales y emisiones de aire contaminado). En estos casos se trata de sustancias químicamente muy estables. El riesgo ambiental se limita a las instalaciones donde se produce. Mediante el control y medidas preventivas de seguridad, es posible minimizar el riesgo.
 

 

     Energía eólica

 

La instalación de parques eólicos para la obtención de energía eólica, produce impactos ambientales de poca importancia. El requerimiento de material y de superficie es relativamente escaso. Sin embargo, cuando se utilizan aceros y material plástico, se generan problemas ambientales durante la fabricación de estos materiales.

 

No obstante, el funcionamiento de estos sistemas de generación energética produce cierta contaminación ambiental a saber:

 

-    Emisión de ruido

 

-    Degradación del aspecto paisajístico

 

-    Peligro de accidentes por desprendimiento de palas del rotor

 

-    Interferencias electromagnéticas

 

-    Impacto sobre cierto tipo de fauna (aves)

 

La generación de ruido depende de la velocidad de las palas. Los rotores que giran a mayor velocidad producen más ruido.

 

Las instalaciones más antiguas alcanzaban niveles de emisión sonora de 130 dB(A). En las instalaciones más pequeñas, el sonido del viento generalmente es más fuerte que el ruido generado por el movimiento de las palas. Mediante la optimización aerodinámica de las palas y del blindaje del motor y generador, se han podido minimizar los ruidos en las instalaciones más modernas. Estas instalaciones deben ubicarse a una distancia prudencial de zonas habitadas (unos 100 m) para proteger a los habitantes de las emisiones sonoras.

 

No es posible evitar la degradación del paisaje. La magnitud de la contaminación dependerá de las condiciones naturales y de la intensidad del aprovechamiento de la fuerza eólica. Los parques eólicos afectan más el paisaje que las instalaciones aisladas.

 

La influencia que estas instalaciones ejercen sobre los campos electromagnéticos se observan en primera línea con las grandes instalaciones, donde se usan rotores metálicos, y conduce, en algunos casos, a perturbaciones de la transmisión radial. En los modernos parques eólicos, donde las palas de los rotores son de fibra de vidrio, tales perturbaciones ya no existen.

 

El riesgo de accidentes por desprendimiento de palas de rotores puede prevenirse mediante un adecuado y regular control y mantenimiento y guardando las distancias de seguridad cuando se construyen viviendas.

Fuente: Estrucplan

 

A estas formas de energía se las llama energías limpias debido a que no generan emisiones durante su operación, sin embargo a la hora de evaluar el impacto ambiental de todas las formas de energía se deben tener en cuenta, la fase de fabricación y desmantelamiento. Aún así los impactos ambientales de estos tipos de energía se pueden minimizar, disminuyendo sus impactos negativos de forma significativa, por lo cual constituyen, a pesar de lo antedicho, siendo una opción positiva medioambientalmente, a la hora de plantear una diversificación de fuentes de energía que reduzca el uso de los combustibles fósiles.  

 
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Proyecto: Nuestro Ambiente esta desarrollado en el marco del Proyecto TEDEL